Así encontramos casos en los que el asegurado declara el robo de todo el mobiliario de su domicilio y luego se demuestra que unos días antes el individuo encargó una mudanza.
O este otro que declaró un robo en su comercio a través de un butrón demostrandose posteriormente que por el agujero realizado no era posible sacar el material presuntamente robado.
Otros casos son más dramáticos, cómo la persona que declaró ser atropellada por un vehículo y en realidad se trató de una agresión por parte de un grupo de individuos a los que debía dinero. Aunque en un principio se pagó el seguro y el dinero se lo repartieron los agresores, el asegurado quedó inválido de la rodilla de por vida.
La semana pasada la Guardia Civil detuvo a un vecino de 56 años de Puente Genil, que el pasado 2 de julio denunció ser
víctima de un secuestro y robo por parte de tres individuos de origen rumano cuando se dirigía a Córdoba a ver a un cardiólogo. La primera inconsistencia que hizo sospechar a los agentes fue que el supuesto afectado desconocía el nombre, la dirección y el teléfono de dicho médico. Tras las primeras indagaciones, se pudo saber que el detenido tenía contratada una póliza que cubría este tipo de sucesos.
En el sector del automovil, las técnicas más empleadas por quienes tratan de defraudar a su compañía van desde contratar la póliza después de ocurrido el accidente, falsear el conductor habitual para eludir los recargos o simular lesiones, hasta ponerse de acuerdo en una versión cruzada para que ambos implicados puedan cobrar la indemnización. La importancia del fraude
en el mundo del automóvil es tal que en algunos casos los accidentes no sólo se simulan sino que también se provocan.
Otro ramo en el que son habituales los intentos de fraude es el de las pólizas de vida o seguros médicos. siendo el de asistencia sanitaria es el que más riesgo de fraude tiene, puesto que a la hora de contratarlo el asegurador debe informar de si padece alguna enfermedad, siendo frecuente que se omitan datos sobre dolencias que ya se tienen con anterioridad. Estos casos son sin embargo los más sencillos a la hora de detectar fraudes. Los médicos pueden diagnosticar con facilidad si la enfermedad que padece el asegurado es anterior o no a la fecha de contratación de la póliza.
Por comunidades autónomas Cataluña, Andalucía, Madrid y Valenciana son en las que se produce un mayor número de fraudes.
En cuanto a la detección del fraude las aseguradoras cuentan con diversas fórmulas para investigar un posible fraude. Además de comprobar los daños en los bienes y vehículos implicados, realizar llamadas cruzadas y verificar los restos extraños visitan el lugar del accidente y entrevistan a familiares y vecinos. Contratan investigadores externos tan sólo en ocasiones muy concretas y con menor frecuencia localizan a testigos.
Estas investigaciones realizadas por las compañías ponen de manifiesto que los defraudadores no son sólo los asegurados, sino que en muchas ocasiones cuentan con la colaboración de alguna otra persona implicada, del agente de seguros, del taller encargado de la reparación o de otros profesionales.
Entre el 1,3% y el 3% de los casos de fraude a las aseguradoras que llegan a los tribunales culmina con una sentencia favorable para las compañías, un porcentaje que llega al 14% en modalidades como la Responsabilidad Civil por daños personales en automóviles. Se trata de una práctica delictiva constante a lo largo del año y que no se toma vacaciones.
Según José Luis Nieto, Director General de Gesterec, existen tres tipos de fraudes:
El de ‘goteo' suele ser el medio de vida de personas de clase media y baja que no conoce el sistema de los seguros con profundidad. Sus actividades son más de corte picaresco, con pequeñas reclamaciones y cambios de compañías constantes.
En el fraude de tipo ‘medio', el delincuente ya tiene un nivel básico de conocimientos del sector y suele magnificar el daño causado por un siniestro o bien lo provoca directamente.
Mientras que en el nivel más ‘organizado' de fraude la preparación es de alto nivel, llegando incluso al montaje de empresas, presentación de documentación legal y transferencias bancarias
comprobables. Se trata de verdaderos profesionales que cuentan con el apoyo de corredores, peritos e, incluso, abogados.
Fuente: PRNoticias, consumer