Las mascotas, especialmente los perros, pueden ser causantes de multitud de siniestros. No sólo pueden causar lesiones, incluso la muerte, a las personas, sino otros daños a la propiedad. Por ejemplo, accidentes de vehículos cuando se cruzan en la calzada. Por todo ello, el riesgo principal es el de Responsabilidad Civil, es decir, que a su propietario se le reclamen daños o perjuicios derivados de las actuaciones del animal.
Para evitar disgustos a raíz de los daños materiales o personales que pueda causar nuestro perro a otras personas la solución es contratar una póliza de responsabilidad civil que dé cobertura al perro, o bien una póliza multirriesgo del hogar, entre cuyas coberturas es habitual que se contemple la garantía de responsabilidad civil como propietario o usuario de la vivienda y como cabeza de familia, en donde, en principio, quedaría cubierta la responsabilidad del perro.
No obstante, hay que tener en cuenta que para determinados perros, por sus características o peligrosidad, las Comunidades Autónomas exigen a sus propietarios que dispongan obligatoriamente de un seguro de responsabilidad civil.
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